7/11/07
6/11/07
Inciso alfa
Reflexión para el sendero: Mi mochila está muy cargada de miserias propias. Muchas son mis áreas de mejora. Sé que me resulta más cómodo desviar mi atención y plantear el programa de trabajo para las miserias de las mochilas ajenas. Acepto que debo intentar trabajar, con mayor rigor, constancia, humildad y honestidad, para ver y corregir la carga bien surtida de mi propia mochila.
Inciso 3
Reflexión para el sendero: Acepto que debo reforzar y hacer más activa mi exigencia firme y sin reserva alguna con el respeto al Derecho a la Vida, tanto cuando su adulteración me toca de cerca, como cuando el Derecho resulta pisoteado o aniquilado en seres humanos de tierras muy distantes.
Inciso 4
Reflexión para el sendero: Aunque no niego que alguna vez haya utilizado la violencia para defender lo que creía justo, reniego de su uso, aun en el caso de que mis derechos pudieran estar siendo anulados o suspendidos por gentes que se valgan de la herramienta de una ley impuesta.
Inciso 5
Reflexión para el sendero: No olvido las muertes producidas por la violencia (el ser humano emula a un falso dios justiciero y sigue sin caer en cuenta que, como mucho, es parcialmente dueño de lo que quiere hacer, pero domina y controla muchísimo menos los efectos que pueden derivarse de lo que hace). Yo defenderé mi casa con el diálogo y el pacto, como únicos métodos, y la palabra, como única arma. A mí, me sobran las balas, y acepto comprometerme con que nunca me sobrarán las palabras.
Inciso 6
Reflexión para el sendero: Defiendo que es incuestionable que a mí, y sólo a mí, me corresponde el derecho a decidir sobre lo que quiero ser en el futuro y con quién quiero compartir mis proyectos, aunque lo que decida suponga una alteración sustancial sobre el actual estado y orden de las cosas.
Inciso 7
Reflexión para el sendero: Acepto que los demás, todos los demás, tengan derecho a exigirme que valore los efectos de lo que yo pretenda construir y que me obliguen a comprometerme con que mi decisión sea responsable y solidaria con toda la gente que, en el presente o en el futuro, pudiere resultar afectada.
Inciso 8
Reflexión para el sendero: Acepto respetar los legados de la historia, y trabajar en mis proyectos con la ilusión de que quienes recojan sus frutos deseen hacerlos crecer hasta el infinito, y puedan mejorarlos permanentemente hasta la eternidad, manteniendo su integridad y lo esencial de la herencia recibida.
Inciso 9
Reflexión para el sendero: Nada me viene dado con mandato de destino en lo universal, ni nada que yo construya tiene esa misión, y, consecuentemente, acepto que quienes me sucedan tengan derecho pleno a decidir sobre la suerte y uso de mi legado.
Inciso 10
Reflexión para el sendero: Me preocupa que, cada vez más, aparezcan salvadores –de seres humanos, de patrias, de pueblos, de naciones, de la historia –que esgriman los pactos convenidos entre nosotros como si fueran mandatos de Dios escritos en la mente del hombre.
Inciso 11
Reflexión para el sendero: No me ofenden quienes, creyéndose en la vanguardia de los tiempos, me llaman cavernícola, retrógrada y anclada en el pasado, porque prefiera explorar la posibilidad de intentar hacer mi sendero junto con quienes creo que me unen lazos que valoro como importantes. (Entre paréntesis, me ratifico: No me resultan muy ejemplares los resultados de sus modelos vanguardistas que siguen dominando y orientando la suerte del mundo en el siglo XXI).
Inciso 12
Reflexión para el sendero: Globalización, patria, nación, independencia y soberanía son, como otros conceptos, palabras, y no me van a confundir para anatematizar o consagrar ningún modelo de sociedad. Acepto que el proyecto de sociedad que yo quiera compartir deba ser identificado y valorado por el grado de generosidad y solidaridad con que, en su idea y con los hechos, se comprometa con los problemas y desequilibrios de mi gente y de las gentes de los pueblos del mundo.
Inciso Omega
Reflexión para el sendero: Debo procurar no traducir las palabras, ni interpretar los silencios, y quedarme con que somos lo que hacemos, esto es, lo que queremos y pretendemos hacer, cómo lo hacemos y lo que, finalmente, resulta que hacemos y dejamos de hacer.
Sobre lo que, de verdad, es importante
Entre esas muchas cosas que deseo y debo hacer, se encuentran unas que pertenecen a una misma categoría y raíz. Tienen relación con la honra a los seres que son la base de mi vida. Base, en el sentido de soporte, de pilar esencial de mi vida. Y honra, entendida como dedicación y reconocimiento. Siento este compromiso, con voluntad de eternidad, por la total importancia que esos seres han tenido y siguen teniendo en lo que yo soy.
Sobre la desigualdad y mi actitud ante ella
Yo, al menos, no lo sé. Y constato, también, que los seres cultos y los inteligentes no consiguen aclararme esta cuestión. No sé, pero, sinceramente, tampoco me obsesiona, ni me angustia que llegue a la muerte sin saber si las enormes diferencias entre los seres humanos son para justificar y dar sentido a la vida, o, por el contrario, están para hacer más divertido, o comprometido, el juego, o el trabajo, de reducirlas.
Sobre la igualdad como una de las cuestiones que tiene la categoría de simple y universal
La cuestión es que yo intuyo -pido perdón por esta licencia retórica que enmascara una cierta vergüenza por lo insolente que pudiera resultar el uso del verbo saber- que los seres humanos son iguales y que lo que tienen es fruto de sus privilegios. Por lógica, es contra natura la actitud positiva, y también la pasiva, hacia la aceptación y la alimentación de la creciente distancia que nos separa, cada día más, a quienes tenemos de quienes no tienen.
Sobre cómo me afecta el ataque contra mis propiedades
Como una buena parte de los pobladores de este mundo (buena, claro está, en el sentido de grande) estoy cegada por mis ambiciones. Doy culto a lo que tengo y, entre las mayores ofensas y ruindades que puedan afectarme, se encuentran las que tienen relación con el ataque a mis propiedades. Aunque éstas, sin valor, hubieran estado olvidadas, siempre, en algún rincón del desván.
Sobre mi limitada perspectiva y escasa visión de la verdad
Siento que soy como un átomo o punto, que tiene una perspectiva muy limitada ante la verdad. La verdad es una esfera inmensa, y lo que yo veo, realmente, es una pequeña porción, en poca superficie y con escasa o nula profundidad. No es cuerdo el debate sobre cuál de las visiones es la acertada. Ninguna es capaz de esbozar la verdad, y, en la mayor parte de las ocasiones, ni siquiera la suma de varias visiones me descubre una mayor porción de la misma.
Sobre el tiempo que me falta
Esta es una etapa delicada. Diversos desajustes, a veces por separado, y otras en equipo, atacan al cuerpo y al alma que soportan y padecen mi ser. Frente a la sensación de que me falta, ya, el tiempo, me agobian los descubrimientos de las muchas cosas que deseo o, incluso, creo que debo hacer.
Sobre la aceptación de la vida
Me asusta la muerte: Es negativa, anula. Sólo acepto la vida. La vida no es negociable. Nada puede ser más importante que la vida. Nadie puede apelar a la miseria, la injusticia y la opresión, por separado o en conjunto, para quitar o dar valor a la vida. No por ser mísera o pisoteada, la vida deja de ser vida. Y no sólo porque, mientras haya vida, cabe la esperanza de mejorarla, sino, simplemente, porque hay vida.
Sobre lo que identifica a la generosidad mal entendida
Es habitual que dé lo que me sobra, mostrando a algún público que doy. Lamentablemente, en demasiadas ocasiones, es mi escena preferida. A pesar de que intento controlarla, casi siempre se produce una agridulce e inconfesable sensación cuando me desprendo de algo de lo que, por derecho y méritos, estoy plenamente convencida de que me pertenece.
Sobre la generosidad bien entendida
Por el contrario, creo que la única y verdadera generosidad es anónima y sin cuentagotas. Me gustaría tener el valor de compartir todo lo que tengo con quien lo necesita. Desearía llegar a aceptar, y en consecuencia, obrar, sin dolor y con paz interna, plenamente convencida de que tengo la posesión de los bienes materiales por razón y suma de delegación, de privilegio y de suerte.
Sobre lo relativo y lo complejo como pretextos para eludir responsabilidades y compromisos
Estamos en tiempos de “lo relativo”. Todo parece ser relativo y, consecuentemente, cualquier respuesta o actitud es válida. También, al mismo tiempo, todo es “muy complejo”. Así, son diversamente infinitas, y de múltiples colores y sentidos, las respuestas sobre cualquier cuestión. No estoy de acuerdo. Y es probable que mi postura sea, a la par, obstinada e inútil. Pero, aunque nadie me apoye, seguiré creyendo que hay verdades, muchas verdades, que son, a la vez, simples y universales.
Sobre lo que vale igual en términos relativos que absolutos
Lo que soy es lo que vale. Lo que tengo es un accidente. Si me faltan los soportes esenciales, me falta la vida. En su más cruel expresión, yo sé que si una madre pierde a uno de sus hijos, pierde toda la vida. Seguirá paseando, hablando, comiendo,... Pero le faltará la vida, el cien por cien de la vida.
Sobre acompañar en la despedida como una forma de culto a la vida
La necesidad de cariño y de atención reaparecen, o, al menos, aumentan, en la última parte de mi vida. Una palabra tierna, una caricia, una mirada, un paseo, un minuto, una sonrisa, son gestos que me aproximan al amor. No es pago de nada. Es, probablemente, una forma de rendir culto a la vida, porque, cuando una tiene que irse, nada tiene más valor que recibir un gesto de cariño, el honor de un segundo de ilusión, la ilusión de saberse querida.
Sobre el deseo de ser iluminada por la serenidad y por la paciencia
Me gustaría ser iluminada por la serenidad para que acompañara a mis actos, y por la paciencia para administrar las divergencias. Y así, creo, anularía los juicios rigurosos, las insatisfacciones y los prejuicios. Y apreciaría, y degustaría, supongo, los muchos y deliciosos encantos de las cosas, situaciones y gentes que me rodean.
Sobre mi fecha de nacimiento
Dicen que nací
el penúltimo día del mes décimo primero.
Es probable que sea esa, si así consta,
la fecha de mi primer nacimiento.........................
Lo que sí es cierto,
es que he nacido a la vida muchos días,
y he vivido con suerte y privilegio
tantos como tengo........................................
También he perdido vida, lamentablemente,
en otras fechas.
Son menos.
De momento.... Que, sin duda,
es mi mejor momento.
el penúltimo día del mes décimo primero.
Es probable que sea esa, si así consta,
la fecha de mi primer nacimiento.........................
Lo que sí es cierto,
es que he nacido a la vida muchos días,
y he vivido con suerte y privilegio
tantos como tengo........................................
También he perdido vida, lamentablemente,
en otras fechas.
Son menos.
De momento.... Que, sin duda,
es mi mejor momento.
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