Por el contrario, creo que la única y verdadera generosidad es anónima y sin cuentagotas. Me gustaría tener el valor de compartir todo lo que tengo con quien lo necesita. Desearía llegar a aceptar, y en consecuencia, obrar, sin dolor y con paz interna, plenamente convencida de que tengo la posesión de los bienes materiales por razón y suma de delegación, de privilegio y de suerte.
6/11/07
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