Estamos en tiempos de “lo relativo”. Todo parece ser relativo y, consecuentemente, cualquier respuesta o actitud es válida. También, al mismo tiempo, todo es “muy complejo”. Así, son diversamente infinitas, y de múltiples colores y sentidos, las respuestas sobre cualquier cuestión. No estoy de acuerdo. Y es probable que mi postura sea, a la par, obstinada e inútil. Pero, aunque nadie me apoye, seguiré creyendo que hay verdades, muchas verdades, que son, a la vez, simples y universales.
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