Yo, al menos, no lo sé. Y constato, también, que los seres cultos y los inteligentes no consiguen aclararme esta cuestión. No sé, pero, sinceramente, tampoco me obsesiona, ni me angustia que llegue a la muerte sin saber si las enormes diferencias entre los seres humanos son para justificar y dar sentido a la vida, o, por el contrario, están para hacer más divertido, o comprometido, el juego, o el trabajo, de reducirlas.
6/11/07
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario