Como una buena parte de los pobladores de este mundo (buena, claro está, en el sentido de grande) estoy cegada por mis ambiciones. Doy culto a lo que tengo y, entre las mayores ofensas y ruindades que puedan afectarme, se encuentran las que tienen relación con el ataque a mis propiedades. Aunque éstas, sin valor, hubieran estado olvidadas, siempre, en algún rincón del desván.
6/11/07
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